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Cómo mejorar el liderazgo en el trabajo: consejos útiles sobre la comunicación y la PNL

Hoy en día, el liderazgo es un aspecto fundamental en las empresas. ¿Lo sabías? Desde hace unos años, los datos empresariales han confirmado que cuando mejora el liderazgo aumenta la productividad en el trabajo. Sigues leyendo este artículo si quieres descubrir más.

¿Qué es el liderazgo?

Liderazgo significa la capacidad de una persona de guiar un equipo. Esta palabra tiene origen en el término inglés leader que significa jefe, guía y ship que significa una condición de trabajo, profesión. En realidad, el liderazgo está en los ambientes laborales y además en nuestra vida personal. De hecho, cuando estamos con un grupo de amigos o con los familiares observamos que hay siempre alguien que influencia más a los demás. Más adelante averiguamos cómo podemos mejorar nuestro liderazgo en cualquier situación.

Ahora volvemos a nosotros.

En una empresa, el líder puede crearse de manera natural por su carácter persuasivo o puede ser nombrado formalmente. El líder tiene diferentes responsabilidades dentro de su equipo por su capacidad de gestionar un grupo de personas y contagiarlas. No tenemos que confundir el líder con el jefe. Son dos figuras diferentes. En las empresas donde hay poco personal, el jefe se considera cómo el líder.

Gracias a todos los estudios que se desarrollaron hasta el día de hoy sobre la Inteligencia emocional, el liderazgo se ha dividido en varios tipos de perfiles que en breve describiré. La diferenciación del liderazgo depende completamente de la personalidad de un líder y de las condiciones del lugar de trabajo que influencian algunos mecanismos en la comunicación. Estos mecanismos están compuestos por circunstancias que se repiten entre los colegas de trabajo según las capacidades y responsabilidades que tienen.

El éxito de una empresa depende, sobretodo, de la comunicación positiva y de cómo los trabajadores utilizan sus habilidades.

Un buen líder tendría que tener en cuenta las capacidades de cada persona para alcanzar los mejores resultados con el equipo. Aún hoy, no todos los líderes o los jefes son empáticos como para crear el equilibro correcto del trabajo en equipo, que es útil en la mayoría de los casos.

Los problemas de comunicación e incomprensiones que se crean pueden prejuzgar el trabajo y la autoestima de una persona. A menudo, muchos líderes corrigen los errores de un colega en frente de los demás. Esta actitud no es recomendable. Un líder no tendría que disminuir a una persona por un error ya que va a influenciar negativamente el trabajo del equipo con su resultado.

Es mucho más productivo para el aprendizaje hablar con una persona y explicarle qué sería mejor corregir. En general, hablar con las personas del equipo individualmente es muy útil para mejorar los aspectos que funcionan menos.

Cada situación requiere un líder diferente. Hay unas personas que se sienten mayormente motivadas cuando el líder es más flexible, y otras personas, al contrario, prefieren ser presionadas con los órdenes. Más adelante veremos cuáles son los problemas más comunes que se crean en la comunicación y qué estrategias podrían utilizarse para consolidar y estimular el equipo.

Ahora, analicemos juntos las diferentes tipologías de líder. 

Hay una explicación breve sobre los estilos más comunes y me gustaría proponerte un ejercicio. Mientras lees, intenta reconocer qué tipo de líder o jefe tuviste en el pasado (o que tienes actualmente) y evalúa cuál corresponde más a tu experiencia. Si, en cambio, eres un líder o un jefe de una empresa intenta identificar a qué estilo pertenece tu perfil. Y finamente, si eres una persona que no tiene ningún papel de líder o de jefe intenta imaginarte en la situación donde lo eres e identifica las características en las cuales te reconoces más.

No tiene importancia si eres un emprendedor, un dependiente, un estudiante o una persona que no sabe aún que hacer de su vida. El consejo que quiero darte es el de entender cuáles son las características personales en las cuales te identificas mayormente en este elenco. Así, te darás cuenta de qué tipo de líder eres o qué tipo te gustaría ser. Recuerda, las habilidades se pueden desarrollar, incluso las que están escondidas.

¿Cómo tendría que ser un líder?

A continuación describo las principales personalidades:

  • El líder orientativo

    Piensa principalmente en los resultados del trabajo incitando a compartir los objetivos del equipo. Ofrece orientaciones claras. Es un motivador. Desventaja: poco útil en ambientes donde hay colaboradores expertos y autónomos en su trabajo.

  • El líder formativo

    Pone siempre el dialogo en primer lugar. Discute con sus colaboradores para encontrar soluciones en el trabajo. Está atento a la individualidad de la persona y a cómo las capacidades de cada uno pueden contribuir en la empresa. Forma a las personas. Desventaja: estilo no eficiente cuando el equipo no quiere crecer y no es receptivo.

  • El líder afiliativo

    Construye relaciones individuales. Sale solo con cada colega. Da más importancia a las personas que a los objetivos del equipo. Muy útil cuando se quiere consolidar una armonía de grupo y mejorar la comunicación. Desventaja: raramente ofrece críticas constructivas.

  • El líder democrático

    Valora la contribución individual de las personas y promueve la participación de cada trabajador con sus ideas y consensos. Desventaja: las ideas infinitas no llevan a ninguna conclusión, sobre todo si el equipo no está formado.

  • El líder ejemplar

    Poco flexible. Demuestra cómo se tendría que trabajar. Si intuye que una persona no está a la altura la sustituye inmediatamente. El equipo está siempre guiado. Define objetivos concretos y estimulantes. Útil cuando se quieren alcanzar objetivos excelentes. Contra: cuando él no está su equipo se siente perdido.

  • El líder coercitivo

    Es positivo para romper mecanismos consolidados desde hace tiempo. Interrumpe las actitudes pasivas del personal. Útil, sobre todo, en las situaciones de emergencia. Poco flexible. Valora poco a sus trabajadores. Ordena y manda.

(Si te interesa profundizar este tema te recomiendo leer los libros de Daniel Goleman sobre el liderazgo).

¿Qué tipo de líder te gusta más? Un buen líder tendría que saber actuar con cada estilo para responder a cualquier situación que se crea en el trabajo. Es importante que un manager sea flexible y atento a las necesidades de la empresa y de las personas. El equipo necesita estar estimulado de manera diferente. Más adelante veremos unas estrategias para motivar a las personas en el trabajo.

Ahora me gustaría enfocarme en las problemáticas más comunes que se crean dentro de una empresa.

La tarea del líder es la de prevenirlas y reducirlas. Durante todo mi recorrido profesional he comprendido que en los lugares de trabajo es muy importante dar valor a las relaciones humanas.

Empecé a trabajar a los 16 años. De vez en cuando, iba a ayudar mi padre en la tienda de Souvenir que tenía en Roma. Desde los 19 años, seguí en otros tipos de trabajo mientras estudiaba en la Universidad. Durante estos años, trabajé en muchísimos ambientes. Desde restaurantes hasta Resort turísticos. Desde tiendas de ropa hasta centros de bienestar. Desde empresas hasta organizaciones internacionales. Desde instituciones hasta proyectos sociales. Considero que tuve la oportunidad de conocer a muchos tipos de personas. De cada una he podido aprender lo que quería y no quería aprender. A menudo, me encontré en condiciones difíciles y estresantes. Después de haber consolidado estos conocimientos gracias a las experiencias, he conseguido un post grado en Coaching cognitivo conductual y un Máster en Programación Neurolingüística.

Estos estudios me abrieron aún más la visión sobre los principales problemas de comunicación en las relaciones y en las empresas que ahora te explicaré.

Todos nosotros poseemos tres sistemas representacionales con los cuales nos comunicamos: el Visual; el Auditivo y el Kinestesico. Tenemos estos tres sistemas pero utilizamos principalmente uno para aprender y comunicar, inconscientemente. ¿Qué significa? Cuando nos comunicamos con otras personas posicionamos los ojos de una manera y utilizamos mayormente un lenguaje visual, auditivo o kinestésico. También nuestra manera de aprender depende de nuestro sistema representacional. Hay personas que aprenden con mucha facilidad si escuchan simplemente las palabras de un interlocutor. Otras personas necesitan visualizar gráficos o figuras para poder memorizar mejor. Y, finalmente, los kinestésico deben practicar para entender. No les es suficiente escuchar y visualizar, tienen que poner en práctica para aprender lo que están haciendo. Tienen una modalidad de aprendizaje más lenta pero cuando aprenden no se olvidan con facilidad. Una persona kinestesica pone más en movimiento su cuerpo. Efectivamente, estas personas sienten más las emociones porque su método de comunicación y aprendizaje se basa en la percepción. Las personas visuales, en cambio, son personas que memorizan rápidamente con la visualización, gesticulan y son muy creativos con la imaginación. Los auditivos, en cambio, son personas que perciben mayormente la comunicación con los sonidos y son más sensibles a los ruidos.

Para que entiendas mejor la diferencia te llevo un ejemplo.  

Le hice la misma pregunta a tres personas para comprender su manera de razonar. A la pregunta: “Que te acuerdas más de la ciudad de Roma cuando estuviste de visita?” contestaron así: Me han impresionado los monumentos (visual); Ciudad magnífica pero demasiados ruidos causados por el tráfico (auditivo); El romanticismo de la ciudad (kinestésico). Desde las respuestas podemos entender los sistemas representacionales que utilizan para valorar una ciudad y lo que atrae más sus emociones.

¿Qué entendemos de todo esto? A menudo, los conflictos en las relaciones provienen de las incomprensiones en la comunicación. A veces, hablamos lenguajes diferentes sin darnos cuenta. Las personas que escuchan sienten las emociones basándose incluso en como comunica el interlocutor.

Si somos personas con un sistema representacional visual y nos comunicamos con un lenguaje verbal visual con una persona visual, seguramente el nivel de comprensión será alto. Imaginamos, en cambio, que una persona auditiva explique un trabajo técnico a una persona kinestésica. Según el mapa normal del auditivo será suficiente dar una explicación de forma oral. El colega kinestésico tendrá dificultad en acordarse todo. Así, la persona auditiva podría pensar que su colega no lo escuchó atentamente.

El error más grande es que pensamos que aprendemos todo de la misma manera.

No es así. Tenemos tiempos diferentes de aprendizaje. No trabajamos todo de igual manera y es importante que cada uno se dedique a lo que sabe hacer mejor, sobre todo cuando nos relacionamos con un equipo porque se puede crear rivalidad o comparaciones como por ejemplo “Ellos son mejor que yo”. Esto puede crear conflictos personales y estrés por parte de quién tiene un método de aprendizaje más lento porque puede ser juzgado. Además, los colegas podrían no tenerlo en consideración para realizar ciertas tareas porque tienen prejuicios sobre las capacidades del compañero. Así, el prejuicio se fortalece y la mayoría de las veces se averigua lo que se cree por el efecto Pigmalión (teoría según la cual ocurre verdaderamente lo que se cree).

En el recorrido de mi carrera profesional me especialicé también en la integración intercultural (principalmente, en formaciones sobre la comunicación intercultural y en las consultorías sobre políticas sociales para desarrollar las actividades interculturales). Los estudios y las investigaciones me han dado la oportunidad de entender cómo los prejuicios pueden crear fuertes incomprensiones y conflictos entre las personas. También el prejuicio es un factor que determina nuestra manera de comunicar. Cuando tenemos un prejuicio negativo hacia una persona tenemos la tendencia a juzgarla continuamente mientras estamos hablando con ella. La energía que fluye entre las personas se percibe cuando es positiva e incluso negativa.

Hasta ahora hemos analizado que los mayores problemas entre las personas se crean por las incomprensiones en la comunicación.

¿Y qué pasa cuando nos comunicamos bajo condiciones de estrés? ¿O con personas de otras culturas y naciones? Me pasó muchas veces de hablar un “lenguaje” igual con personas extranjeras y de tener incomprensiones con personas italianas como yo. En este caso, al sistema representacional podrían añadirse otros factores que determinan la calidad de una relación como las visiones de vida y los valores.

Los valores

Ampliando mis estudios he descubierto que existe una corriente de Coaching llamada Coaching por valores. Estos estudios ampliaron aún más mi visión en cuanto a las relaciones personales y las empresariales. Los valores son en lo que creemos más en la vida. Todo lo que hacemos depende también de nuestros valores. Te pongo un ejemplo. Si en mi clasificación de valor el trabajo está en el primer lugar lo normal será que el trabajo tendrá siempre la prioridad en mis tomas de decisiones. A menudo, las incomprensiones surgen también por los diferentes valores que tenemos. Visto que cada uno razona con sus propias creencias, pensamos que lo que es importante para nosotros lo es también para los demás. No funciona así. También las empresas basan la manera de trabajar sobre unos valores. ¿Y qué pasa cuando los trabajadores no se sienten alineados con los valores empresariales? ¿Y cuando nuestra manera de ver la vida es diferente de la que tienen nuestros colegas?

Por un período de tiempo trabajé en una multinacional y sentía tener valores distintos de sus valores empresariales. En conclusión, no creía en las empresas y automáticamente no exprimía todas mis capacidades (además el tipo de trabajo no me lo requería y no me sentía estimulada). Al poco tiempo me despedí de la empresa. Esta experiencia me ayudó a entender la importancia de desempeñar un trabajo en el que estemos alineados con los valores de la empresa porque entramos más en conexión con nosotros mismos. Cuando estamos bien mejoran nuestros resultados. La tarea del líder es también la de entender las capacidades de las personas.

La división de los papeles

Este tema es muy importante. Trabajé a menudo con jefes o líderes que no sabían dividir los papeles y por esto cada uno del equipo se convirtió en un multitasker. Hacer muchas cosas a la vez crea mucha confusión en la mente. A menudo, se empieza todo sin acabar las tareas y sobre todo se trabaja con estrés. Cuando hay estrés, nuestro cerebro trabaja limitado. El multitasking no funciona. Si cada uno trabajara por lo que sabe hacer mejor aportaría más. Una empresa tendría que ser flexible y captar el talento de su personal utilizándolo como medio para acelerar su crecimiento. Es tarea del líder o del jefe entender las habilidades que se pueden poner a disposición para la empresa.

De esta manera, las personas se sienten mayormente realizadas y felices. Cuando una persona se siente incoherente con su propio trabajo puede sentirse frustrada y con baja autoestima, a menos que no sea una persona que considere cualquier tipo de trabajo como un medio para vivir y le de igual lo que haga. La productividad de una persona depende incluso de este aspecto.

Los objetivos

El trabajo en equipo es la manera más eficaz para entender cómo se trabaja por objetivos. Las metas son los motivos por los cuales llevamos a cabo determinadas acciones a nivel cotidiano. Dentro de una empresa es importante trabajar por objetivos a breve, medio y largo término. Pueden ponerse incluso metas cotidianas sobre las tareas que necesitamos llevar a cabo. Sería inteligente si el equipo se reuniera por lo menos una vez por semana para hablar de los objetivos. Es estimulante para cada trabajador.

El orden y la organización

Tener objetivos y mucho trabajo no es sinónimo de trabajar con orden. Especialmente cuando estás en un equipo, es importante trabajar con precisión para no crear confusión a los colegas. Muchas personas son desordenadas y también tienen dificultades para organizar sus tareas. El resultado del trabajo depende sobre todo de la organización. Cuando no se tiene una idea clara de cómo planificar las acciones, es más fácil perder tiempo y reducir la productividad. Por lo tanto, sugiero organizar todo el día de trabajo, incluso desde el día previo. Si reconocemos que tenemos dificultades, podemos pedir ayuda a un nuestro colega. Especialmente si tratamos con dos o más personas del mismo tipo de trabajo (por ejemplo: administración), siempre tratamos de comunicar todo lo que necesitamos hacer y distribuir las tareas de acuerdo con nuestras mejores habilidades para hacer que el trabajo sea más eficiente y liviano.

Crecer juntos

Si trabajamos con quienes trabajamos, hay siempre una razón. Todas las veces que experimenté conflictos mientras trabajaba, siempre intentaba ver el lado positivo y aprender de esa situación para corregir mi postura en otras ocasiones. La empatía es una de las cosas más importantes para trabajar en un entorno pacífico, pero no todas las personas pueden estar abiertas y ponerse en el lugar del otro. Cada uno de nosotros es diferente. Hay quién considera el trabajo en equipo como una competición y quién como una cooperación. Hay personas que se sienten obligadas a trabajar y otras que se sienten satisfechas por lo que hacen. Sin embargo, la empatía en las relaciones puede mejorarse en cualquier circunstancia. El lugar de trabajo también debe ser un lugar que nos brinde la oportunidad de crecer a nivel personal y desarrollar nuestras habilidades. Cuando se crean relaciones valiosas en un equipo, el trabajo resulta ser más liviano para todos y también será más fácil. Lo importante es promover siempre el diálogo. Cuando uno de los objetivos es mejorar a nivel personal y profesional, sería útil ayudarse mutuamente preguntando por escrito: «Según tu opinión, ¿cuáles son mis mejores capacidades y habilidades?» «¿En qué crees que yo puedo mejorar?» Estos ejercicios pueden llevar ventajas excelentes a la empresa porque se instaura el dialogo para el crecimiento personal de cada trabajador.

Ahora me gustaría seguir hablando sobre la importancia de motivar a las personas para que sus trabajos sean más productivos recomendando unas estrategias:

El bonus y los porcentajes

Eres consciente que si cumples bien un trabajo respetando los tiempos programados recibirás un bonus mensual o anual. ¿Esta idea te anima a trabajar mejor? Esta estrategia es utilizada por muchas empresas. Hay otros tipos de empresas, donde los trabajadores ganan más según los porcentajes de ventas. No todos los lugares de trabajo ofrecen esta posibilidad. Según mi opinión, los trabajos más estimulantes son aquellos donde hay incentivos. También es interesante cambiar periódicamente la forma en que se puede ganar con porcentajes para desarrollar aún más la creatividad de los trabajadores. Cuando una persona alcanza un bonus, aumenta su autoestima y trabaja más feliz.

El escritorio y la silla

En la clásica vida de oficina se pasan muchas horas sentados frente a una computadora. Es importante tener cuidado con la forma en que nos sentamos, el tipo de silla que usamos y la altura a la que está de la pantalla de la computadora en relación a los ojos. Se puede recomendar cerrar los ojos un 1 minuto cada hora o levantarse a menudo para estirar la espalda. Existen también cojines para quienes está casi siempre sentados e incluso hay compañías que sus mesas se puede cambiar la altura para que se pueda trabajar incluso de pie. No olvidemos que es importante prestar atención a la salud de las personas.

La pelota

¿Conoces la pelota azul que se utiliza para practicar Pilates? Tuve la oportunidad de usarla como silla en una de las oficinas donde trabajé. Mi experiencia fue que saltar sobre ella aporta una sensación de alegría y estimula la creatividad e ideas.

Área de descanso

Si la estructura de la oficina lo permite, sería útil crear un área que sea diferente de aquella en la que trabajamos, donde podamos relajarnos o conversar en paz con un colega.

Actividades de trabajo en equipo (Team building)

Las actividades de team building son muy útiles para consolidar la armonía de un equipo y para reducir los conflictos y prejuicios que se crean entre colegas. También se utilizan para cambiar el clima diario en la oficina. Hay de diferentes tipos. Puede ser una cena sencilla, una cata de vinos, una excursión, una sala de escape room, una salida en velero o un viaje. Dependiendo del tipo de trabajo, puede ser útil organizarlas más de dos veces al año consiguiendo que las personas se sientan importantes.

La formación

Si desea mejorar los resultados de la empresa, una estrategia verdaderamente efectiva es invertir en la formación del personal. El trabajo de cada uno de nosotros depende sobre todo, del estado mental que tenemos. La formación nos ayuda a superar nuestros límites personales y expresar nuestro potencial en cada situación. La formación puede mejorar la comunicación, la armonía del equipo y los resultados de trabajo.

Finalmente, estas son solo algunas ideas que podrían ayudar a las empresas a mejorar la comunicación, crear más productividad y fortalecer el liderazgo. Prestar una mayor atención al equipo fortalece sus lazos. Obviamente, las necesidades también dependen del tipo de trabajo y de los objetivos que se quieren alcanzar. Estar atento a los detalles ayuda a prevenir el estrés, que a menudo es uno de los factores que empeoran la forma en que se trabaja. Hay personas que saben cómo trabajar bajo presión del estrés y otras que no pueden manejarlo, limitando así sus resultados. Cuando hay estrés, la comunicación también puede percibirse de manera diferente. Es sobre todo tarea del jefe o del líder prevenirlo y reducirlo. El liderazgo no es más que un término que abarca las capacidades de una persona para gestionar un trabajo o un grupo de personas. La personalidad del líder influye en la energía de una empresa y en la forma de comunicar. Durante un período, tuve come responsable una persona que no podía manejar su estrés y lo transmitió a todos nosotros produciendo el resultado de incremento de errores.

Es importante saber cómo controlarse y no dejarse influenciar por la actitud negativa de los demás. Como escribí al principio de este artículo, el liderazgo no se expresa solo en el trabajo, sino en cada situación de nuestra vida.

Liderazgo escondido

En las páginas anteriores hemos dicho que la tarea del líder es reconocer las habilidades de los trabajadores. ¿Por qué? Pocas personas conocen perfectamente sus capacidades. Todos tenemos talento, incluso si no sabemos cuál es. Muy a menudo también hemos ignorado los elogios recibidos por nuestras dotes. La forma en que hemos crecido y nuestras experiencias más negativas ciertamente influyen la percepción que tenemos de nosotros mismos. De hecho, nunca vemos la realidad como realmente es, sino como la interpretamos. La percepción depende también de nuestra autoestima. Si es alta, recordamos fácilmente todo lo que hacemos bien. Por el contrario, si es baja tenemos dificultad para recordar nuestras habilidades. A menudo, damos todo por obvio, sin darnos cuenta de lo que nos distingue de la masa.

Cuando se trabaja con talento se está en un estado de flow. Prestamos toda la atención a lo que estamos haciendo utilizando nuestras capacidades a nivel máximo. Muy a menudo, el liderazgo se esconde dentro de nosotros porque nos enfocamos más en nuestros límites, creando resistencia y bloqueos. Sin embargo, concentrar los pensamientos en las dificultades, crea mucha frustración y debilita las habilidades que tenemos llegando incluso a olvidarlas. Sin embargo, el punto es que todos podemos ser Líder de nosotros mismos con los límites y con las habilidades que tenemos. Cuando nos dedicamos a lo que hacemos muy bien, podemos aportar más valor y comunicar mejor.

Solo el talento puede hacer la diferencia y la diferencia se crea solo al creer en nosotros mismos y en lo que hacemos para dar valor a los demás.

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